sábado, 8 de junio de 2013

Tiempo de familias

A principios de Otoño, nos apuntamos a un taller dedicado a familias, con pequeñines de 0 a 4 años. 
Está dirigido por la educadora familiar del Ayuntamiento, y hacemos un poco de todo: manualidades varias, siempre con la ayuda de nuestros pequeñines, aunque La Pequeña Luna, prefiere meter sus manitas en los trabajos de los demás, mientras hacemos los trabajos, escuchamos música infantil, hemos tenido la oportunidad de conocer muchos grupos, sobre todo gallegos, que nos encantan, al acabar la manualidad, debatimos sobre el tema propuesto ( pañales, hábitos a la hora de comer, de dormir, como afrontar las rabietas, enfermedades, etc). Después de todo esto, pasamos a la hora de la merienda, en la que todos permanecen sentados junto a sus papas para comérselo todo, y como  broche final de la sesión cuento. Así suelen ser los talleres semanales, pero hay ocasiones, en los que nos prepara unas sesiones especiales. Hemos tenido sesiónes de reflexología, piscina, escursiones, hemos hecho manualidades solidarias.

La semana pasada, ha sido muy especial, hemos expuesto unos collages muy originales, hechos por cada una de las familias. El nuestro estaba dedicado a La Pequeña Luna, como no, y a las cosas que le gustan, la playa, flores, pinturas, pegatinas, además de algunos de sus recuerdos como su chupete, fotos, etc.
Para amenizar la sesión, nos acompañó un cuentacuentos muy divertido, vestido con traje negro y camiseta de rallas azules y negras, en su cabeza llevaba un bombín, nos encantó. 
Venía con un montón de cuentos bajo el brazo, y muchos instrumentos para ponerles musica. 
Uno de los cuentos, narraba la historia de un ratón, Paco, al que le gustaba mucho el queso, además de mirar la Luna. Pensaba que era de queso, por lo que decide irse a comprobarlo en una nave muy especial.


         * El ratón de la Luna, se llama Paco. Se metió en una nave espacial, para ir a ella, porque le decían que era de queso...

Este jueves, celebramos el último, que pena!!!!, pero volveremos a vernos en Octubre. La fiesta despedida iba a ser en la playa, pero como el día no nos acompañó, tuvimos que cambiar y hacerla en el taller, que estaba decorado con un montón de fotos recuerdo de todo el curso, además de un montón de globos, confeti, una piñata con muchos regalos....lo propio de una gran fiesta, en la que los pequeñines y los papas disfrutamos muchísimo.
Como al final, salió Lorenzo, decidimos, hacer la merienda en el parque que tenemos al lado del taller. La Pequeña Luna, se apropió del tobogán, que es lo que más le gusta, otros se subieron a los columpios, balancines... Mientras tanto, las mamás y papás pudimos hablar de nuestras cosas, de nuestros pequeñines.
Como punto final, los regalos, cada familia se llevo una foto recuerdo, dedicada por el resto de las familias, los niños, se llevaron, botes para hacer pompas, y los papas, una libreta de notas, que a mi personalmente, me viene fenomenal, para anotar todo lo que se me ocurre y después poder plasmarlo aquí, porque he de reconocer que soy un poco despistada, y se me olvida todo en cuestión de segundos.
Pues ahora sí que sí, nos despedimos hasta el Otoño, a disfrutar de la playa y el sol. Un placer haberlos conocido, e iniciar este proyecto con La Pequeña Luna.

         
         * Cartel del taller con fondo de La Pequeña Luna



       

   


sábado, 1 de junio de 2013

Patata

Como un viernes cualquiera, en el que Papá, me da unos cuantos toquecitos, para que me levante, porque La Pequeña Luna, le está limpiando la cara con una toallita, a la vez que le da todo lo que encuentra en la mesita de noche. Porque los viernes, me toca a mi. 

Me levanté y prepararé el desayuno. Al acabar, escogimos su ropita, después de vestirla, se queda en su cuarto, normalmente jugando con su puzzle favorito, o mirando alguno de sus cuentos, mientras yo, aprovecho para vestirme. Cuando ya estoy lista, voy a su habitación para coger su agenda escolar y su mochila, y avisarla de que nos vamos para la guarde. Al entrar, estaba en su librería, mirando los libros, sin saber cual de ellos coger, decidí sacarle unas fotos, cogí el teléfono, que era lo que tenía a mano, y empecé a sacarle fotos, en una de estas, se da la vuelta, y mirando a la cámara, dice pa.ta.ta.
Para mayor sorpresa la mía, cogió su sillita, se sentó y se puso a posar, mientras decía pa.ta.ta.
No, no es que esté todo el día sacándole fotos, tengo mis momentos, pero no soy demasiado pesada, básicamente, porque no se me da demasiado bien ( ya os iréis dando cuenta ).

El caso, es, que la semana pasada, un fotógrafo, estuvo en la guardería, para hacerles un recuerdo fotográfico del curso. Y ya me la estoy imaginando, toda vergonzosa ella, a su aire, pero a la vez, observando todo lo que pasa a su alrededor. Porque después, le gusta repertirlo en casa, ante sus mejores fans, Papá y Mamá.