Del 1 al 7 de Agosto, se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, el lema de este año es:
Apoyo a las madres que amamantan. Cercano, continuo y oportuno.
Justamente hoy, hace 27 meses que empezamos nuestra lactancia, dos años y tres meses amamantando a mi pequeña Lunalunera, con leche 100% mamá, 100% natural, 100% esencia de las mejores recetas de papá, sin hablar de todos los momentos de 100% complicidad, 100% serenidad, 100% paz, que nos ha regalado la lactancia desde el 5 de Mayo de 2011, que nació nuestra pequeña Lunalunera.
Rondaba la medianoche, papá, estaba a punto de desfallecer por el cansancio y el sueño, yo, después de cuatro noches, sin dormir, y con un montón de kilómetros, para aliviar las contracciones, aún tenía energías, y me puse a hacer flexiones, mientras recordaba lo que me decía la matrona por la mañana: ... -Id para el hospital que por la tarde ya tenéis niña, ja, ja, ja.
Sobre las dos de la madrugada, deciden volver a revisarme, y ahora sí que sí, nos vamos al paritorio. De la emoción, me bajé de la camilla con la ayuda de papá, cogidos de la mano, caminamos hacia la sala de parto, para rematar la faena. Unos empujones y asomó su cabecita, pude verla y tocarla, empujé otra vez, y ahí estaba, sobre mi vientre. Papá, la acercó a mi pecho y nos envolvió con sus brazos, ella siguiendo su instinto más natural, se colgó en mi "tetiña", por primera vez.
Sobre las dos de la madrugada, deciden volver a revisarme, y ahora sí que sí, nos vamos al paritorio. De la emoción, me bajé de la camilla con la ayuda de papá, cogidos de la mano, caminamos hacia la sala de parto, para rematar la faena. Unos empujones y asomó su cabecita, pude verla y tocarla, empujé otra vez, y ahí estaba, sobre mi vientre. Papá, la acercó a mi pecho y nos envolvió con sus brazos, ella siguiendo su instinto más natural, se colgó en mi "tetiña", por primera vez.
Han pasado tantas y tantas cosas desde esa primera vez, la mayoría, o por lo menos, las que más recuerdo, son buenas, a las malas prefiero no darles protagonismo. Esta experiencia es tan maravillosa que no se merece que nada ni nadie la estropee.
Desde que supe que estaba embarazada, tenía claro, que quería que mi parto fuera natural, a no ser que supusiera algún riesgo, con la lactancia, tampoco tenía duda, iba a luchar por ella, sí luchar, porque desgraciadamente, en muchos casos decidir amamantar, supone una lucha. Algo tan natural, como seguir alimentando a tu bebé, después de hacerlo durante nueve meses desde tu interior, con el mejor de los alimentos, el de mamá, no está de MODA, está mal visto, no está apoyado por muchos médicos ... no es cómodo ...
En mi caso, me dejé llevar en todo momento, por un instinto que había nacido en mí, el instinto de madre. Leer “Un regalo para toda la vida" de Carlos González, me ayudó a desmontar a quien quisiera hacerme ver las cosas de otra manera, o intentará convencerme de no iniciar la lactancia, por ser latosa, complicada ... o seguir con ella, porque ya es muy mayor para comer tate. Mi matrona era pro-lactancia, y me apoyó en todo momento, al igual que toda la gente que me acompañó en el parto. Por supuesto, papá me apoyaba al 100%, me animaba y consolaba en los momentos un poco más delicados.
No todo fue tan perfecto, también me toco luchar, cuando al segundo día de vida, me dijeron que la tenían que bajar a neonatos para control del Streptococcus. Durante cinco días, tenía que estar allí, lejos de nosotros. Cuando me lo comunicaron estaba sola, se me rompió el corazón, sentí que la abandonaba, que no podría darle todo mi amor en sus primeros días, cuando más necesitaba nuestro contacto, el contacto piel con piel.
Como mi derecho a la lactancia no me lo pueden negar, y yo no me iba a dejar manipular, aunque quisieron obligarme al famoso horario de cada tres horas, a las doce, a las tres, a las seis y a las nueve, pero les dejé bien claro que me iba a pasar allí todo el día, con ella, para darle pecho a demanda y que no le metieran suplemento a la primera de cambio. Se la llevaron para la revisión, al acabar, nos quedamos a solas con ella, le ofrecí la tetola par tranquilizarla, para que sintiera que estábamos con ella, que no la íbamos a dejar sola ni un instante. Solo subíamos a la habitación para la revisión del médico y para las comidas. Cuando otras madres venían a dar el pecho, los padres tenían que irse de la habitación. Otro palo, para nosotros, la propia Sanidad ve mal amamantar en público, prohibe que los padres sean participes en la lactancia.
Nada de esto, ni que me quisieran prohibir estar con ella por las noches, ni el cansancio, ni la acumulación de sueño, ni siquiera el legrado que tuvieron que hacerme, me robó las fuerzas ni las ganas de darle la teta, al contrario, creo que me hizo más fuerte y segura de mi misma.
En todo este tiempo también me encontré con un montón de madres que intentaban justificarse con todo tipo de excusas como:
- A mi se me cortó la leche cuando empecé a trabajar.
- No engordaba lo suficiente, me pedía teta todo el rato.
_ No me subia y le tuvieron que dar suplemento.
- Me destrozó el pecho y se lo tuve que quitar, o tuve una mastitis y con el antibiótico no me recomendaron seguir.
...
En mi caso, empecé a trabajar cuando tenía cinco meses, durante los cuales, cuando Lunalunera no mamaba, me sacaba leche con el sacaleches, y la congelaba, para cuando no pudiera darle yo el pecho. Tengo la gran suerte de disfrutar de reducción de jornada, trabajo mientras duerme, y me llevo el sacaleches, y en mi descanso me la saco,el tener leche en el congelador, nos permite que papá, le pueda dar, con un biberón, además de tener la leche de mamá aunque ella no esté.
Mi pediatra, no podía negar lo evidente, la niña engordaba como la que más, pero si intentara hacerme ver lo contrario, pediría una segunda opinión.
La leche de la que hablan, la mayoría de ellas, esa aguada, es el calostro, la leche a mi no me subió hasta el segundo día.
No sufrí mastitis, pero si tuve molestias, mordiscos.
Con todo esto quiero decir, que si se quiere de verdad, se consigue. Que son muy pocos los casos, en los que es imposible.
Mi pediatra, no podía negar lo evidente, la niña engordaba como la que más, pero si intentara hacerme ver lo contrario, pediría una segunda opinión.
La leche de la que hablan, la mayoría de ellas, esa aguada, es el calostro, la leche a mi no me subió hasta el segundo día.
No sufrí mastitis, pero si tuve molestias, mordiscos.
Con todo esto quiero decir, que si se quiere de verdad, se consigue. Que son muy pocos los casos, en los que es imposible.
En este tiempo también me he encontrado, las menos, personas que no se sentían cómodas con una madre lactante al lado, ignorarlas y hacerles ver que estas en todo tu derecho, y que si le molesta puede mirar a otra parte, o marcharse.
Las noches, no las dormía del tirón, como casi ninguna madre, pero nunca me tuve que levantar, cuando se despertaba con hambre, solo tenía que arrastrarla de su cuna, que estaba unida a nuestra cama, darle la teta y ella misma se servía, siempre acostada. Nunca tuvo que esperar cuando tenía hambre, a que le calentaran un biberón ...
Sin hablar del tema económico, un sacabuches, bolsas de congelado y un par de biberones, fue el gasto de la lactancia el primer año.
Por eso, si estas leyendo esto, y tienes pensado dar el pecho a tu bebé, el consejo que yo te doy, es que te dejes llevar por tu instinto, ese instinto de madre, que doy fe que es real, y no te dejes convencer, ni te des por vencida a la primera de cambio. Que pongas en una balanza los pros y los contras, y decidas, pero que decidas tú. La lactancia es nuestra.
A día de hoy continuamos con la lactancia, y no quiero ni pensar en el día que se acabe.
A día de hoy continuamos con la lactancia, y no quiero ni pensar en el día que se acabe.
